miércoles, 14 de abril de 2010

Maria de Nazaret.


María una humilde joven de Nazaret asistía a la sinagoga y mostraba gran interés por la palabra que se proclama y que anunciaba la venida de un Salvador. Esa joven es María, la hija de Joaquín y Ana. Dios encuentra en ella la criatura ideal para cumplir sus promesas y así se la propone: Alégrate María llena eres de Gracia, el Señor está contigo. De ti va a nacer un Hijo que se llamara Jesús porque librará de los pecados. María comprueba que ese anuncio bien de Dios porque se le asegura que para Dios no hay nada imposible. Y María acepta) la propuesta: He aquí la esclava del Señor, que se haga en mí según tu palabra Y así empieza a gestarse Jesús en su seno., (Lc 1,38)

La primera misión que María realizo fue la misión de ir a la casa de su prima Isabel, una anciana estéril que está esperando un hijo y que ya está de seis meses. María con prontitud emprende el incomodo viaje desde Nazaret hasta la montaña de Judea, a un pueblecito llamado Ain Karen.

Realiza el viaje que le lleva más de dos días y al llegar, se da el encuentro gozoso entre las dos primas. Ante el saludo de María que lleva en su seno a Jesús, el hijo de Isabel salta de alegría, como lo afirma ella misma. María comparte con Isabel la contemplación del desarrollo de la Obra de Dios. A los tres meses nace Juan que se le reconocerá como el bautista María, realizada su misión, retorna a Nazaret.

La llegada a su pueblecito trae la noticia de que espera un hijo. José también se da cuenta y en un primer momento no sabe qué hacer. José es presentado por la palabra de Dios como el hombre justo.

Esta en sintonía con la justicia que viene de Dios, esta como María, a la espera del Mesías. El conoce la santidad de María y no se considera digno de estar presente en el nacimiento del Hijo de Dios. María calla segura que Dios abrirá camino y así sucede. Dios se le presenta a José indicándole que no tema, que lo que sucede es obra del Espíritu Santo y que el tiene la misión de formar parte de esa familia santa. José obedece y se lleva a María así casa. José viviendo la presencia de Dios en el Hijo de María queda feliz, totalmente realizado y satisfecho porque posee lo máximo; no tiene necesidad de satisfacer otras apetencias que quedan totalmente opacadas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario