
Hasta nuestros días, el ciudadano. De la Republica Dominicana no valora la limpieza del aire. Probablemente, el hecho de que no hayamos estado sometidos a la pesadez de una atmosfera cargada de hollín en algunos 20 o 40 kilómetros cuadrados, gracias a hemos tenido un tipo de desarrollo industrial alo México, no nos da una idea de lo terrible que resulta tener que vivir respirando aire negro.
Algunos casos no necesariamente aislado sometieron duramente algunos años a la ciudad de Santo Domingo a un ocasional bombardeo contaminante que motivo reacciones en una incipiente conciencia ambiental que tuvo como voz principal al doctor Antonio Thomen, por los años en que el espacio comprendido entre la Fabrica Nacional de Cemento, Metal Doom y las turbinas de El Timbeque de la corporación Dominicana de Electricidad había sido denominado “el triangulo de la muerte”
Por ese entonces, quienes mas padecieron con la presencia de la Cementera fueron los animales del Parque Zoológico Nacional, mientras que los ciudadanos de urbanizaciones de la Avenida Independencia, cercanos a Metaldom, recibían lluvias de hollín mezclado con óxidos que llegaron a enfermar un buen numero de personas.
